Al llegar a la guardia Linda y su vecino corrieron hacia la sala de urgencias con roberto en brazos. Lo primero que notó el doctor fue la falta de pulso en el cuerpo de Roberto mientras Linda esperaba afuera impaciente. El doctor salió de la sala con la mirada hacia el suelo. Roberto pudo ser reanimado pero al parecer sufrió severos daños en el cerebro y debería quedarse internado.
Linda llamó a María y Carlos para que vinieran a ver a su padre. Maria vivia a 2 horas de viaje, en un pueblo cercano, con su marido e hijos mientras que Carlos vivía en la capital mientras estudiaba abogacía ya hace varios años. Carlos tenía ya 28 años y contaba con un pasado no del todo aceptado por sus padres. En varias etapas de su vida había sufrido desordenes psicologicos, lo que lo llevaban a comportarse de maneras impredesibles. María era la única capaz de controlar a Carlos sea cual sea su estado de ánimo y Linda sabía que esta noticia no le sentaría demasiado bien a Carlos.
Sin perder tiempo los dos hermanos emprendieron sus respectivos viajes de vuelta a casa.
Linda se quedó toda la noche al lado de Roberto, que yacía en una camilla del hospital público del pueblo hasta que se quedó dormida.
sábado, 29 de noviembre de 2008
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